Los tendones son fajas conformadas por un tejido fibroso que se encargan de unir los músculos a los huesos. Con ayuda de los mismos, los músculos pueden lograr que el sistema óseo se mueva.
Dada su importancia, es necesario cuidar de ellos y mantenerlos en un estado óptimo de funcionamiento. Para lograr tal fin, hay una serie de alimentos que podemos recomendarte.
Alimentos que ayudan a fortalecer los tendones y músculos
Cuidar nuestra alimentación es primordial para conseguir un estado un buen estado de salud.
No en vano un viejo refrán dice que somos lo que comemos. Esto se refiere a que las células que va formando nuestro cuerpo para recuperar los tejidos, se conforman con base en los nutrientes que ingerimos por medio de los alimentos.
En este sentido, mientras mejor calidad nutricional tengan nuestras comidas, tendremos más salud.
Si tu preocupación son los músculos y los tendones, hay una serie de elementos nutricionales que pueden intervenir en su buen funcionamiento.
Piña: todas las frutas son importantes para que nuestro organismo obtenga una fuente de vitaminas, pero en el caso específico de la piña esta puede aportar beneficios a nuestros tendones.
Vitamina C: juega un papel fundamental en la creación de las fibras reticulares y por lo tanto en la producción de colágeno.
Una alimentación balanceada debe incluir entre 400 y 600 miligramos de vitamina C, la cual puede adquirirse por medio de frutas y vegetales.
Entre los que podemos destacar: frutas cítricas como fresas, limón, naranja, kiwi, papaya, mango, pero también vegetales que incluyen pimientos, alcachofas, brócoli, col rizada, y aguacate.
Magnesio: este mineral es imprescindible en la producción y cuidado de los músculos y los ligamentos del cuerpo.
El magnesio interviene en la producción de elastina y colágeno, tejidos que componen los ligamentos y los tendones.
Con la ayuda del magnesio los tendones se mantienen flexibles, mientras que cuando el cuerpo no adquiere la suficiente cantidad de este mineral las células productoras de colágeno envejecen.
La cantidad adecuada de magnesio diaria es entre 320 y 420 miligramos al día. En cuanto a los alimentos que pueden ayudarnos a conseguir este nutriente se encuentran las nueces, frijoles, vegetales verdes, arroz integral, germen de trigo, papas o patatas y granos enteros, entre otros.
Glucosamina: la glucosamina interviene en la producción de colágeno. Ingerir entre 1200 y 1700 miligramos de esta sustancia al día nos ayudará a prevenir y reducir dolores articulares.
La glucosamina es un aminoácido que se extrae de los crustáceos como langostas, camarones o cangrejos, pero también de ganado bobino y porcino. La ingesta de este suplemento ayudará a reducir el dolor en las articulaciones, y a regenerarlas.
La glucosamina no puede conseguirse por medio del consumo de alimentos, solo puedes conseguirla en forma de suplemento alimenticio, bien sea en cápsulas, polvos para reconstituir, entre otras.
Otras maneras de cuidar nuestros tendones y músculos
Además de una alimentación balanceada, hay otras formas en las que podemos cuidar nuestros músculos y tendones.
La hidratación es importante, tanto para los tendones como para las articulaciones. Estos tejidos son esponjosos y cuentan con poca vascularización, por tal motivo cuando no cuentan con la hidratación necesaria pueden generar rigidez y dolor.
Evita bebidas alcohólicas. Estas actúan de manera negativa en la hidratación del cuerpo, ya que sus efectos inhiben la hormona diurética, perjudicando los tendones y las articulaciones.
Realiza ejercicios frecuentemente. Una rutina de ejercicios apropiada para ti, en la que se tomen en cuenta la edad, la condición física, la ingesta de calorías, permitirá fortalecer los huesos y los tendones.
No excedas el peso que puedas levantar, así como las horas de ejercicios al día. Otro factor que hay que tomar en cuenta es el descanso, de esa forma no lastimarás los tendones.
Consecuencias de no cuidar los tendones
Una de las consecuencias de no cuidar nuestros tendones es la tendinitis. Se trata de la inflamación de los tendones, lo que ocasiona dolor.
Una de las razones por las que puede aparecer la tendinitis, es cuando sobrecargamos nuestros músculos realizando ejercicios extenuantes, sin respetar el tiempo de descanso o el peso que podemos levantar cuando se realizan ejercicios funcionales.
Sin embargo, otro ejercicio común que suele causar inflamación en los tendones es el runing. Si, correr puede hacer que nuestros músculos se sobrecarguen y nuestros tendones se inflamen.
Si estás atravesando una tendinitis, es importante que reduzcas la cantidad y el impacto en tus ejercicios, sin necesidad de que los elimines por completo.
Las terapias criogénicas, masajes, y medicación por parte de especialistas también podrán ayudarte a mejorar la inflamación y el dolor, permitiéndote volver a tu rutina de entrenamiento en poco tiempo.




