Todo lo que necesitas saber sobre la mastitis

Todo lo que necesitas saber sobre la mastitis

La salud de las mujeres en etapa de lactancia, puede verse afectada por distintas situaciones, y la mastitis es un problema que llega a aparecer sin aviso. Tenemos todo lo que necesitas saber sobre esta afección, continúa leyendo.

Una inflamación que puede complicarse

La mastitis es una inflamación del tejido mamario, que puede agravarse y derivar en una infección. Se produce por la obstrucción en los conductos mamarios, al no vaciarse por completo y acumularse en ellos la leche materna, dando lugar a la proliferación de bacterias.

¿Por qué ocurre la mastitis?

La mastitis ocurre porque los conductos mamarios se obstruyen. Esto puede ser por la falta de succión completa y adecuada por parte del bebé, o porque la madre al amamantar tiene una postura inadecuada que evita el vaciado de los conductos mamarios por completo.

El uso de sostenes o soportes apretados y de tallas más pequeñas a la requerida por la madre, también puede favorecer la aparición de la mastitis.

Las 3 causas más conocidas que producen esta enfermedad son:

  1. Obstrucción de los conductos mamarios, a causa de su vaciado incompleto.
  2. Crecimiento de bacterias en los conductos mamarios. Los residuos de leche acumulada poseen microorganismos que pueden aumentar su cantidad de forma poco saludable y derivar en la afección.
  3. Ingreso de bacterias desde el exterior. A través de las lesiones que pueden sufrir los pezones, se puede dar la entrada de diversas bacterias patógenas, estas pueden estar en el ambiente, en el cuerpo de la madre o en la boca del bebé.

Diagnosis de la mastitis

El diagnóstico es rápido, puede ir acompañado de examen físico, y estudios de imágenes como ecografías, pero muchas veces basta con el seguimiento de los síntomas clínicos para de determinar se trata de un caso de mastitis.

En el examen físico se palpan los senos y sus alrededores, incluyendo las axilas, para determinar si uno o varios lóbulos de la glándula mamaria están inflamados, de ser así es muy posible que estén obstruidos.

Una afección con varias caras

La mastitis puede ser no infecciosa e infecciosa. La primera se limita solo a la inflamación de las glándulas mamarias y sus conductos.

Por otro lado, la segunda es más severa, aparecen bacterias de origen infeccioso que arrecian los síntomas, y hacen que aparezcan otros.

La afectación generalmente es de una mama, y se le llama mastitis simple, pero hay casos en los que ambas se afectan mamas, tratándose de una mastitis bilateral.

Una aparición sin importancia del calendario

No hay un tiempo específico para que la afección aparezca, pero hay situaciones en las que se es más propensa a padecerla.

La mastitis suele aparecer en los primeros tres meses de lactancia, aunque es posible aparezca en cualquier otra etapa, por ejemplo cuando el bebé disminuye en consumo de leche por el inicio de la ablactación, o cuando deja el pecho por completo.

10 síntomas indicadores de que puedes padecer mastitis

  1. Dolor intenso y punzante en las mamas, y sus áreas cercanas.
  2. Cambios en el color y aspecto de la piel de los senos.
  3. Inflamación de leve hasta agudo en las mamas. Puede sentirse mayor peso mamario al acostumbrado, y presentar endurecimiento.
  4. Calor excesivo en las mamás.
  5. Fiebre mayor a 38,5 °C con malestar general.
  6. Escalofríos.
  7. Vómitos.
  8. Inflamación de los ganglios axilares.
  9. Lesiones en el pezón.
  10. Dolor agudo y/o ardor durante la lactancia.

Prevenir es clave

La mastitis es una afección prevenible, se pueden disminuir sus posibilidades de aparición con estos simples consejos:

  • Masajear los senos de forma regular para evitar los bultos.
  • Adoptar una postura cómoda durante el amamantamiento, para así facilitar que se vacíen los conductos mamarios de forma completa.
  • No prolongar las horas de espera de lactancia, con el fin de evitar la sobrecarga de leche materna.
  • Ayudar a la dilatación de los conductos mamarios para que la leche fluya de mejor forma, puede ser aplicando compresas tibias en los senos antes de lactar.
  • Alternar los senos durante el periodo de lactancia, haciendo que el bebé coma de ambos por igual.

La mastitis es un problema que suele presentarse en las madres, pero prevenirlo y tratarlo a tiempo es la clave para superarlo.